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Réplicas de huellas fosilizadas, dispositivos para el estudio de la actividad neuronal en ratas, reconstrucción e inspección interna de ejemplares biológicos, componentes para la industria automotriz, digitalización de superficies e implantes craneales son algunas de las actividades que se realizan en el Laboratorio Nacional de Manufactura Aditiva, Digitalización 3D y Tomografía Computarizada (MADiT).
“Desde el río Bravo hasta La Patagonia no hay otro igual. Por su capacidad técnica y humana, y su diversidad de aplicaciones, está entre los 10 mejores laboratorios del mundo. Aquí proponemos nuevos procesos para construir piezas y componentes, modificamos los parámetros que utilizan los equipos para obtener mejores propiedades mecánicas de las piezas, hacemos diseño mecatrónico orientado a las nuevas capacidades de manufactura y aplicamos pruebas no destructivas para conocer su estructura interior”, asegura Leopoldo Ruiz Huerta, responsable del MADiT.
La manufactura aditiva –la edificación de elementos mediante la deposición, capa por capa, de material– facilita la construcción de componentes de geometría compleja al hacer crecer cada característica, en contraposición a desbastar materia prima hasta descubrir una pieza, como lo haría la manufactura por arranque de material.
Al complementar las capacidades de la digitalización 3D y la tomografía computarizada se puede hacer la inspección, la reconstrucción o el aislamiento computacional de diversas características geométricas y de diversos materiales en virtud de sus diferentes densidades.
“Con escáneres 3D, y mediante la adquisición de las características de superficie, se digitalizan las propiedades de un objeto y con la tomografía computarizada industrial por rayos X se obtiene una serie de imágenes en planos rotados. Luego, con software, se integra toda esta información (características de superficie e internas) para desplegar en una computadora una representación volumétrica del objeto”. |
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